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De nuevo, turistas molestan a la fauna en la Isla Escondida

La situación fue replicada en las redes sociales por una guía de turismo que presenció el hecho y que causó indignación y un pedido generalizado para que esa zona sea declarada Area Natural Protegida (ANP).

En Isla Escondida, uno de los paraísos de los pescadores, pero también apostadero de elefantes marinos que en esta parte del año se encuentran en plena etapa reproductiva, se registró hace muy pocos días un nuevo hecho de molestia y daños a la fauna, cuando turistas que visitaban la playa por cuenta propia intentaron tomarse una fotografía muy cerca de esos gigantes marinos, y ante su reticencia niños comenzaron a apedrearlos y sus padres a festejar la lamentable situación. Buscan generar conciencia y que se pueda advertir a la comunidad sobre la colonia existente en ese lugar.

La situación fue replicada en las redes sociales por una guía de turismo que presenció el hecho, que causó indignación y un pedido generalizado para que esa zona sea declarada Area Natural Protegida (ANP), ya que no lo es y por ello no cuenta con guardafaunas ni ningún tipo de protección. Ni siquiera, cartelería de advertencia.

Isla Escondida está ubicada a unos 100 kilómetros de Trelew, por la Ruta N° 1, camino de ripio. Allí llegan todo el año turistas en grupos y particulares, y en estos meses los elefantes marinos salen a tierra para su etapa reproductiva, con todo lo que ello implica, desde la tensión de las hembras por cuidar a sus crías (actualmente de unas dos semanas de vida) y su celo en simultáneo, hasta los machos protegiendo o en busca de harenes reproductivos.

El episodio lo presenció la guía de turismo Carol García, quien en comunicación con este medio lamentó lo ocurrido, explicando que fue el pasado domingo en horas de la mañana, cuando irresponsablemente un grupo de padres que vendrían de Buenos Aires recomendaron a sus niños de menos de ocho años posar muy cerca de un macho adulto periférico (sin harem reproductivo) para fotografiarse, y el mamífero lanzó un mordisco de advertencia, tras lo cual en una actitud incomprensible comenzó a ser apedreado por los niños y festejado por los padres.

Carol reaccionó y advirtió a los protagonistas alejarse por el peligro que provocaban, a sí mismos y para el elefante, en tanto guardafaunas reconocieron que al no ser Area Natural Protegida no podían actuar, y que por otro lado no contaban con personal suficiente. La guía de turismo comentó que el momento “fue un poco caótico y desesperante”, “me tocó experimentar la indignación, bronca y la falta de entendimiento ante el comportamiento” de los turistas involucrados.

Según explicó, “si el animal hubiera querido atacarlos, hubiera alcanzado, ya que tienen gran velocidad de desplazamiento”, por lo cual hay que agradecer que los niños no resultaron lastimados, agregando que los elefantes marinos “están en una etapa bastante estresante, y sumado a eso la gente que se le acerca demasiado, gente pescando entre medio de los harenes, situaciones que me parecen bastante incoherentes, movimientos innecesarios para los animales, lo cual les genera pérdidas de peso”, entre otras afectaciones.

García anhela que ojalá se pueda “concientizar, se pude disfrutar del lugar perfectamente, pero uno también tiene que ser respetuoso del entorno”, y reconoció que por situaciones como las que vivió, teme que en algún momento pueda ocurrir un accidente o tragedia, que realmente se puede evitar.

“Estaría bueno aunque sea un poco de cartelería informativa que advierta” el riesgo de acercarse a los ejemplares marinos, finalizó.

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