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Por la topografía que tenemos en los alrededores ocurren esos procesos desencadenado por las lluvias

José Paredes, geólogo de la UNPSJB brindó detalles sobre características del Cerro Chenque y su desprendimiento.

A primeras horas de ayer, Comodoro se encontró con una gran sorpresa sobre la ruta nacional Nº 3. Debido a las fuertes precipitaciones, una enorme roca se había desprendido del cerro Chenque y quedó desplomada sobre el camino que une la zona sur y la zona norte de la ciudad.


Por varias horas se tuvo que desviar el tránsito hacia los caminos alternativos y en paralelo, en tanto especialistas del Departamento de Geología de la UNPSJB, estuvieron haciendo un relevamiento en la zona, junto a funcionarios municipales, vialidad y del ejército.


José Paredes, geólogo de la UNPSJB brindó detalles a Crónica sobre características del Cerro Chenque y su desprendimiento.


“El cerro Chenque es una masa de rocas blandas y tiene un nivel muy duro en el medio. Si alguien subió alguna vez al mirador anterior, seguro notó que tiene un montón de marcas en la superficie, está lleno de fracturas naturales. Particularmente en la zona donde se desmoronó ahora, ese nivel ya desde hace muchos años que tiene esas fracturas porque muchas quedaron expuestas cuando fue el desplazamiento del año 95”, señaló.



Continuó explicando que “esas fracturas se meten hacia adentro del terreno, entonces ahora se cayó una parte y siguen teniendo unas marcas y fisuras grandes. Lo que va ocurriendo es que en general se va infiltrando el agua, cada vez que llueve en esas marcas y eso de a poco va lavándose. Entonces lleva bastante tiempo hasta que esa fisura se haga lo suficientemente profunda como para hacer que el peso de la roca haga que se deslice”.


En este sentido, dijo que “es difícil hacer una predicción de cuándo o en qué momento se puede dar un deslizamiento o bloques como fue ahora, a partir de lo que uno ve en superficie”.


Sin embargo, teniendo en cuenta esto, describió que la zona donde se produjo ayer el desprendimiento aún está comprometida. “Algunos bloques quedaron con una forma triangular, incluso algunos están en equilibrio e inestables, que están sostenidos no se sabe por cuánto tiempo, pero que indudablemente constituye un riesgo esos bloques”.


Por ello, explicó que desde el Departamento de Geología, con la participación de otras áreas, “la idea es hacer un relevamiento de todo ese sector para primero identificar todas las discontinuidades y después ver qué es lo más recomendable hacer”.


Una zona que siempre estuvo en movimiento

A simple vista, uno podría considerar que el paisaje del cerro Chenque junto a la orilla del mar, está estable o en “el mismo lugar” que siempre, “pero si uno va revisando, desde que se fundó la ciudad en adelante, las laderas del Chenque han tenido en los últimos años bastante movimiento, del lado que da hacia el centro”, dijo Paredes.


En este sentido, explicó que desde las primeras épocas de la ciudad, la tierra se movió en Comodoro, cuando fue el deslizamiento del 95, en el temporal de 2017 y en el último tiempo sobre la ladera que da al cerro Viteau, donde se puede ver el impacto en la ruta del camino alternativo.


“En realidad tenemos varios procesos activos funcionando, lo mismo que en la zona de la caballeriza, en el cerro Viteau que da para el barrio Sismográfica, que después del temporal también se produjo un deslizamiento grande. Por la topografía que tenemos en los alrededores ocurren esos procesos y muchos están desencadenados por estas lluvias que hacen que se cargue de peso, las fracturas se van lavando hasta que desencadena una caída gravitacional, es decir un desplome directamente” añadió.


Asimismo, Paredes señaló que producto de las fuertes lluvias que azotaron la ciudad, no solamente esa zona del Chenque hubo desprendimiento de bloques sino que “en la misma ladera a unos 150 metros hacia la entrada de Comodoro, hubo otro deslizamiento más chico, ese no salió en los medios, porque en realidad el deslizamiento empezó más abajo de esos niveles duros que terminaron en la ruta, entonces al ser más chiquito quedó todo en la ladera”, explicó.


En conclusión, el geólogo indicó que en la ciudad, estos movimientos se los llaman “gravitacionales” es decir, de acomodamiento; los cuales “son muy difíciles de predecir” y agregó que “en general no se está haciendo un monitoreo sistemático de lo que está pasando sino que se responde una vez que se desencadena el proceso”.

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